Grobocopatel: “Las medidas económicas que se vienen serán duras para todos”

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A pesar de haber montado un verdadero imperio con su empresa Los Grobo, Gustavo Grobocopatel tiene fama de tipo sencillo, de esos millonarios que no hacen ostentación. Vestido modestamente con pantalón de vestir, remera y zapatos livianos, recorre las instalaciones del Polo Club, donde la sucursal local de su empresa organizó una jornada para clientes y empresarios vinculados al sector agropecuario. Antes de prestarse a una entrevista extensa y distendida, el descendiente de ‘gauchos judíos’ que desde Carlos Casares supo convertirse en El Rey de la Soja, se muestra interesado por los vaivenes políticos de Venado Tuerto.

Pregunta qué partido ganó en las últimas elecciones, recuerda al exintendente Roberto Scott (estuvo participando ayer de la charla) porque hace unos años lo había invitado a comer en su casa. Incluso tiene presente que el sucesor del veterano líder justicialista es su yerno y que es psicólogo. No recuerda el nombre de José Freyre, pero sabe quién es. Después llegaría el tiempo de brindar una charla, que compartió con el economista Enrique Erize, ante un nutrido auditorio.

Crítico del kirchnerismo, hace unos meses Grobocopatel había mostrado su preferencia por la reelección de Mauricio Macri, pero hoy confía en que el próximo gobierno apueste a revertir el sombrío panorama de la economía, aún advirtiendo que las dificultades serán muchas. “Hay gente que tiene dinero guardado en el colchón o en el exterior, y tienen que darse condiciones de seguridad para que vuelvan a invertir. Hay una restricción financiera muy importante para hacer las cosas que hay que hacer, en un contexto de grandes dificultades sociales y económicas. Argentina necesita volver a crecer, y para eso tenemos que volver a producir, a exportar y aumentar el consumo interno”, sostiene.

El presidente de Los Grobo advierte que desde hace décadas el sistema productivo argentino “es poco competitivo a nivel global”, algo que atribuye a un combo de “impuestos altos, baja calidad del Estado, baja infraestructura y falta de productividad porque no hay inversión en investigación y desarrollo”.

Desde su mirada, “es un problema estructural que se agudiza por las malas praxis de los diferentes gobiernos. Venimos con esto desde antes de Cristina, y lo suyo es un hito porque las variables se habían acomodado con un esfuerzo muy grande de los argentinos después del 2002, y había una oportunidad de salir adelante haciendo las reformas necesarias con el doble superávit para exportar y el interno. Pero eso no se dio y ahora es más difícil hacerlo”.

-¿Entonces no hay datos alentadores?

-Hay oportunidades, China importa cada vez más carne, se van a abriendo frigoríficos y está la posibilidad del cerdo y el pollo que antes no teníamos, y lugares como Venado Tuerto tienen la oportunidad de industrializarse más, lo mismo que las economías regionales. Pero se necesitan políticas públicas que favorezcan el crecimiento, porque las tasas de interés, la restricción del crédito y un tipo de cambio artificialmente aplastado para frenar la inflación han impactado negativamente en la actividad de las empresas.

-Entre la pérdida de una oportunidad histórica del kirchnerismo y el fracaso de Macri, ¿por dónde pasa la salida para las inversiones del sector productivo?

-El resultado de las elecciones permite hacer una lectura positiva en el sentido de que un gobierno no peronista termina y que hay una estructura de la política bastante balanceada con controles de poderes. Creo que el actual oficialismo será constructivo ahora como oposición, por lo tanto hay un salto hacia adelante. Desde el punto de vista económico estamos dando pasos hacia atrás en forma permanente, en nuestro país cuando cambia un gobierno el que llega empieza a construir sobre los escombros, y nosotros tenemos que hacerlo sobre lo ya hecho. Espero que el nuevo gobierno lo haga y tenga la capacidad de articular entre distintos sectores para hacer los acuerdos, porque las medidas que vienen son duras para todos y requieren una visión de mediano y largo plazo. Que la gente entienda que hace un sacrificio por algo que va a mejorar.

-Para salir de la crisis de 2001 y 2002 la soja fue el motor de la economía argentina. ¿Qué rubro tendrá ese rol ahora?

-El rol del sector agropecuario sigue siendo fundamental y lo será mientras tengamos viento de cola de la soja. Pero ahora la salida de la crisis puede ser la demanda de carne, es el nicho de oportunidad. Hay sectores como el energético, la minería, el turismo y la industria del conocimiento que serán impulsores. Y algunas industrias. Además tenemos un déficit de infraestructura, por lo tanto la construcción también debería dinamizar la economía. Necesitamos estabilidad macroeconómica y un pacto social para que los inversores sepan que no se va a borrar con el codo lo que se escribió con la mano.

-¿Qué evaluación hace del precio del dólar y la restricción de compra?

-El precio es consecuencia de la falta de competitividad y no la causa como todo el mundo piensa. Se necesita devaluar porque no hay competitividad. El cepo es una medida desastrosa, malísima. Creo que se está necesitando ahora para evitar una hemorragia, pero no puede haber crecimiento si hay restricción para el flujo de capitales, por lo tanto hay que sacar el cepo cuanto antes, generando confianza para que el capital vuelva al sistema. La mayoría de los dólares están en manos de decenas de miles de ahorristas que buscan protegerse de los vaivenes. Hay que lograr que vuelvan a ponerlos en los bancos para generar préstamos y créditos que activen el sistema productivo.

-¿Desde el sector agropecuario temen que el próximo gobierno establezca una política con retenciones altas?

-Yo no tengo participación gremial, pero lo que escucho entre los clientes y amigos es que hay preocupación respecto a cómo salir de esto. Vamos a tener que poner todos, este sector ya está poniendo mucho más que los demás. Hay un récord de recaudación y también de evasión, el sector agropecuario aporta el 70 por ciento de las utilidades, por lo tanto es muy difícil pedirle mucho más. Creo que uno de los trabajos es recaudar más donde no se está pagando impuestos.

-¿Adónde apunta Los Grobo en este contexto?

-Pensamos que el sector de agronegocios va a crecer en Argentina por el potencial que tiene y Los Grobo será una de las empresas líderes, todos los accionistas -que son grandes fondos internacionales y mi familia- estamos apostando a eso. Justamente nos reunimos en Venado Tuerto para tener algún tipo de contacto con nuestros clientes y proveedores, para escucharlos e interactuar. Existe la necesidad de caminar de la mano estos tiempos turbulentos y llenos de incertidumbre, construyendo juntos. (fuente Venado 24)

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