El sector lechero enfrenta un contexto macro que condiciona la actividad

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Es este un verano mucho más benévolo que el anterior, sin embargo los parámetros de producción lechera no generarían modificaciones de consideración, a pesar que las lluvias fueron normales para los promedios mensuales en las principales cuencas y las altas temperaturas se supieron intercalar con jornadas de alivio para los animales.

Con una mirada muy cercana al sector, desde el productor hasta la industria, el Ing. Miguel Taverna desde el INTA Rafaela y como coordinador del programa lechero del organismo entiende que 2020 no saldría de las cifras que se vienen sosteniendo a nivel nacional en las últimas dos décadas.

«Productivamente es probable que sigamos dentro de los niveles que tuvimos en los últimos años, sin grandes cambios, siempre dependiendo de los factores climáticos, no vamos a estar mucho más allá del dos o tres por ciento por arriba o por debajo de lo que viene pasando en cada verano. Lo que pasó en enero no indica que pueda haber cambios muy marcados en la perspectiva de este año»

Una mirada técnica aporta a la vez el análisis de la variable del precio que es interesante. “Después del shock de un período inflacionario y de acomodamiento de los precios, lleva un tiempo ajustar los números de la materia prima, lo cual va más lento que el ritmo de los costos. De todas maneras creo que los precios al productor van a ir acomodándose, seguirán ajustándose a la inflación”.

Casi como corriendo de atrás, el sector lechero debe plantearse objetivos, resolver más allá de la coyuntura y así superar su historia estancada.

Para Taverna, “hay un contexto macro que condiciona muchísimo a la actividad. En todos los casos, como en la lechería, con una perspectiva a mediano y largo plazo, situaciones en términos inflacionarios, claramente impactan negativamente. A eso habría que sumarle cuestiones ligadas al financiamiento y eso ha dejado desactualizados a los tambos argentinos en términos tecnológicos, de infraestructura, que es lo que en definitiva generan que la posibilidad de un crecimiento sustentable y eficiente sea un deber que le queda al sector para llevar adelante”.

Un avance en definitiva, “depende de las señales que tengamos en la actividad y de las posibilidades de que existan líneas de financiamiento que estén acordes a lo que la lechería puede pagar”. Pendular entre la posibilidad y la realidad seguirá siendo entonces la estructura del humor sectorial.

Taverna también explica que “uno de los problemas que estamos teniendo como sector lechero es un posicionamiento cada vez más fuerte de productos de sustitución, con un lobby más fuerte y cada vez más agresivo, por lo cual nosotros como sector tenemos los elementos técnicos y científicos para demostrarle al consumidor que no es lo mismo tomar un litro de leche o de yogur, que consumir un sustituto vegetal. Lógicamente que tenemos que trabajar también en eso y ser ´más agresivos´”.

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