Buscan alternativas para definir el destino del excedente de leche

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Los integrantes de la producción y la industria láctea de la Argentina saben que 2020 no será fácil: se proyecta un incremento mundial de la producción de un 3%, con países que por la falta de consumo tiran su leche, y por otro lado, los problemas que se generan a partir de una caída de las cotizaciones internacionales de los lácteos. 

Actualmente, con un precio de 2.700 dólares para la tonelada de leche en polvo, las pymes exportadoras saben que deberán hacer un esfuerzo mayúsculo para que cierren los números, ya que hoy pagan la materia prima a 18 pesos y la venden al exterior con valor agregado a 15 pesos.

Este escenario obliga al sector tambero y a las usinas lácteas a trabajar en conjunto en los próximos meses para obtener el mejor rédito para el sector en un año de crisis sanitaria, económica y también a la espera de un excedente de primavera que será difícil de colocar tanto en el mercado interno como en el externo bajo las actuales condiciones de producción. La previsión de los privados es obtener al cierre de 2020 una producción anual de 10.700 millones de litros de leche.

Estas consideraciones fueron puestas de manifiesto en la última reunión de la Fundación para la Promoción y el Desarrollo de la Cadena Láctea Argentina (FunPEL), cuyo consejo consultivo convocó la semana pasada a más de 40 referentes de entidades vinculadas a la actividad lechera a través de una videoconferencia.

De este importante encuentro participaron los representantes del Centro de la Industria Lechera (CIL), de la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas (APYMEL), y de las diferentes entidades de las cuencas lácteas y las gremiales del campo. Todos saben que deben actuar en conjunto para hacer frente a la crisis.

Gustavo Mozeris, Gerente Ejecutivo de FunPEL, explicó que en el sector “hay preocupación al realizar un balance lácteo sobre el primer trimestre, porque hay indicadores que llevan a encender algunas luces amarillas. Desde el arranque del año hasta el 20 de abril, constatamos un crecimiento de la producción de un 8,5% interanual. También se cuenta con un nivel de stock lácteo que es un 20% superior al año pasado, y se prevé un consumo para el 2020 de 178 litros per cápita, una cifra que dista de los 182 litros alcanzados durante el 2019. El único dato positivo, es que en el primer trimestre hubo un incremento del 16% en el volumen de los lácteos exportados y de un alza del 29% en los precios, gracias a los acuerdos cerrados en el tercer trimestre del año pasado”.

Atento al monitoreo permanente que realizarán los miembros de FunPel durante los próximos meses, los sectores de la producción y la industria láctea buscarán no sorprenderse por los coletazos que arrojará la crisis sanitaria y económica mundial, en un escenario con menores compras desde el exterior, con países productores que hoy tiran su materia prima por falta de consumo y una tónica bajista en los precios internacionales.

Excedente de producción

En la última semana, los valores de los lácteos cayeron a 2.300 dólares por tonelada de la leche en polvo descremada y a 2.560 dólares para la leche en polvo entera en el mercado de futuros para las cotizaciones de mayo y junio próximo. No deja de sorprender también a la producción local, la caída en el precio pagado en la última subasta de Fonterra, en Nueva Zelanda, a 2.707 dólares el valor de la leche en polvo entera, el principal producto de exportación de la Argentina.

Esto significa un escenario negativo para las industrias lácteas exportadoras, que compran su leche cruda o materia prima en el mercado local a 18 pesos y ahora deben venderla a 15 pesos por litro en el mercado externo. Frente a esta situación, desde muchos sectores de la producción primaria reclamaron una reducción o eliminación de las retenciones a los lácteos, que se ubican en el 9%. De acuerdo a lo que informó este medio la semana pasada, el pedido es apoyado por el gobierno de Santa Fe, con el objetivo de favorecer un mayor margen de rentabilidad para apuntalar al sector.

En la próxima primavera, el sector lácteo local ya descuenta que crecerá fuerte la producción de leche. En un contexto más conservador propone un incremento de 500 millones de litros para el 2020, con exportaciones y un consumo interno similar al 2019 y un aumento de producción del 4%. El escenario de máxima, que plantearía un gran desafío para el sector primario y fabril, sería alcanzar un excedente de producción de 1.000 millones de litros, duplicando así el piso que ya se descuenta obtener. Allí el consumo asumiría una tónica bajista y se sufriría el cierre de mercados externos por la pandemia del coronavirus.

Sin aguardar mucha ayuda desde el gobierno de Alberto Fernández, en medio del reclamo de una reducción o eliminación de las retenciones para favorecer la competitividad sectorial, se apuesta a trabajar en conjunto con el Estado nacional y las provincias para gestionar las compras de leche con destino social y también para abastecer a las escuelas. Hoy las compras del Estado se ubican entre las 20.000 y 25.000 toneladas de leche en polvo, y la intención es que esa cifra aumente teniendo en cuenta la situación de emergencia sanitaria por la que se atraviesa.

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