Área destinada a los granos finos creció sólo 5%

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De un año al otro el incremento fue de 320.000 hectáreas. El trigo salió victorioso y le quitó terreno a la cebada, ya que se sembraron 480.000 hectáreas menos que en la campaña pasada.

Luego de la quita de las retenciones a los principales cultivos agrícolas (o la baja en el caso de la soja), un nuevo escenario se abrió en el agronegocio local y la apuesta era que crecería el área destinada a los granos finos (trigo principalmente) favoreciendo en primer término la rotación, pero hoy la realidad es bien distinta.

Según detalla un informe de RIA Consultores con la campaña de siembra ya finalizada, el Ministerio de Agroindustria estima en septiembre que el área sembrada con trigo asciende a 5,17 millones de hectáreas (apenas 20.000 menos que lo estimado en agosto), contra 4,37 millones en la campaña pasada.

Para la cebada también se hizo un ajuste a la baja respecto de agosto, estimándose ahora un área de 990.000 hectáreas, contra 1,47 millón en 2015/16. Vale decir que el incremento neto del área de fina es de 320.000 hectáreas, ya que si bien el trigo ganó 800.000, la cebada perdió 480.000 hectáreas. Es decir que básicamente el área destinada a la cosecha gruesa creció apenas el 5%, bastante menos que los primeros pronósticos.

Básicamente la ecuación explica que el trigo recuperó área que le quitó a la cebada y por problemas climáticos, en el momento de sembrar, se redujo en un pequeño porcentaje su intención de siembra.

Ahora bien, otro dato para tener en cuenta es que con las nuevas reglas de juego cambió drásticamente el área destinada a la cebada, y según explican los expertos esto se debe en primer lugar a un factor primordial: antes se sembraba cebada porque no había mercado de exportación para el trigo.

Por otro lado, en esta historia juegan un rol fundamental las malterías (compradoras de cebada), que hasta el momento ofrecían valores y contratos que no siempre eran los más convenientes para los productores.

La realidad demuestra que el trigo rinde más, ofrece más mercado (nacional e internacional), precio y por último los agricultores no deben lidiar con los contratos con las malterías.

Eso sí, otro dato a tener en cuenta es que lo fundamental para que el trigo tenga una buena producción es la fertilización, y por lo pronto aquí las señales son alentadoras porque los productores están ávidos de incoporar más tecnología para conseguir la máxima rentabilidad posible de la mano del cereal.

Además, desde RIA Consultores agregan: «Fuentes en el sudeste bonaerense nos confirman el switch de área cervecera por triguera y de soja por girasol, con vistas a la campaña de gruesa que se inicia».

Volviendo al informe, en lo que respecta al maíz de esta última campaña, la producción se mantiene invariable en 39,8 millones de hectáreas. Sin embargo, en este informe de septiembre, Agroindustria ha decidido aclarar que «del área de 6,9 millones de hectáreas, un millón y medio se destinó a diferido, silaje y/o pérdidas, quedando una superficie recolectable de 5,4 millones.

Finalmente, la producción de soja se mantuvo sin modificciones en 58,8 millones de toneladas».

Por Ambito Financiero

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